¡Pero por el amor de Dios! ¡Abramos los ojos de una vez!

Es un hecho. Es un hecho desde hace muchísimo tiempo. Y lo tenemos asumido. Todos.

Todo, absolutamente todo lo que nos rodea está orientado a que compremos. Lo que sea. Cualquier cosa. En cualquier momento. Nos haga falta o no. Lo importante no es que quedemos satisfechos con nuestra compra. Lo importante es que compremos.

Consideramos como la cosa más natural que interrumpan nuestro programa favorito en televisión para que nos fusilen a anuncios. “Volvemos en 6 minutos…”.

Es natural que cuando viajamos por una autopista, el recorrido este sembrado de carteles publicitarios gigantes anunciando cosas que no nos interesan.

Las calles de nuestra ciudad están llenas de publicidad de todo tipo: Carteles, pendones, anuncios. Los autobuses son anuncios rodantes, en nuestro buzón encontramos cada día ofertas espectaculares que “no podemos dejar escapar”. ¿Porque? “Porque yo no soy tonto”.

Los comercios llaman nuestra atención con escaparates espectaculares:

 GRAN OFERTA”, “LIQUIDACION”, “2×1”…

Navegamos por internet intentado poner trabas a páginas con publicidad que se abren solas aunque no las hayamos buscado. Intentamos esquivarlas, pero, literalmente, nos asaltan.

Estamos consultando la cartelera de nuestro cine favorito en internet, pero tenemos asumido que, agazapados entre las películas, están los anuncios que están a punto de abalanzarse sobre nosotros. Pero seamos un poco listos. La película que estamos a punto de ver también esta anunciada por donde vayamos.

Esa agencia de viajes ofrece un 25% de descuento para que podamos irnos de viaje. ¡Vale la pena! ¡Corre! ¡Cómpralo! ¡Oferta limitada! ¡Solo durante 3 días! ¡Solo para los 100primeros clientes! ¿Te lo vas a perder? Serias tonto si no sacrificaras tu presupuesto para este mes para irte a un viaje que no tenías pensado hacer porque quedaba fuera de tus posibilidades.

Incluso nosotros mismos somos anuncios andantes. ¿Porque llevamos ropa de marca? Para que la gente que nos ve, vea que llevamos esa marca.

Es un hecho desde hace muchísimo tiempo. Y lo tenemos asumido. Todos.

Es triste pero es así.

El despiadado y gigantesco ataque que sufrimos todos por parte de la publicidad es tal, y nos llega desde tantos ángulos que ya no nos damos cuenta de que estamos siendo agredidos cada minuto de nuestra existencia.

Pero en lugar de quejarnos, aprendemos a convivir con ella.

Llegados a este punto, hagamos una reflexión. Una reflexión que, en realidad es muy sencilla de hacer., pero que nunca llegamos a hacerla precisamente por lo que comentábamos antes, porque tenemos asumido que la publicidad es así y que nosotros somos sus víctimas.

Sabemos que buscan las empresas anunciantes cuando nos someten a esta presión, pero, ¿Qué obtenemos nosotros? Es decir, ¿Qué utilidad tiene para nosotros y para nuestros intereses?

Continuamente y mediante esta publicidad, nos están llegando mensajes haciéndonos creer que todo son ventajas para nosotros. Que un supermercado ofrece 2×1 porque han decidido hacer un “esfuerzo” para que nosotros nos beneficiemos. ¡Qué buena gente!, ¿Verdad? . Siempre pensando en nosotros y nuestro bienestar.(ironía).

Y eso es lo que nos quieren hacer creer. Que los únicos beneficiados de toda esta campaña publicitaria en la que vivimos somos nosotros.

¡Pero por el amor de Dios! ¡Abramos los ojos de una vez!

¿Quiénes son los realmente beneficiados de todo esto? Son las empresas que se publicitan, eso está claro. Si nos ofrecen un “2×1” es porque su maquinaria de marketing, después de muchos estudios de mercado ha llegado a la conclusión que haciendo esta oferta conseguirán vender mucho más. ¡Y ya está! Así de simple. No hay ningún objetivo más. Absolutamente ninguno.

Todas estas ofertas, todas estas “ventajas” para el cliente, nos las ofrecen porque los últimos beneficiados son ellos. ¿O alguien cree que si ellos no se beneficiaran, nos harían estas ofertas?

No voy a contestar a esta última pregunta por razones obvias. Pero vosotros, lectores, haríais bien en reflexionar y contestarla.

Pero al final compramos.

Claro que compramos! Compramos porque tenemos que comprar. Hay cosas que necesitamos o que simplemente son un capricho, pero las compramos. Eso no es malo. Después de trabajar todo el dia dejándonos la piel, si no nos podemos permitir un pequeño capricho, o un pequeño “extra” , nos sentimos mal. Y con razón.

Pero tenemos tanta oferta, tanta, que hay que decidirse por un producto en concreto de una marca en concreto.

¿Y cual elegimos? LA MEJOR, por supuesto.

¿Y cuál es la mejor? ¡AJAJÁ! Aquí está la verdadera trampa.

No sabemos cuál es la mejor, porque nadie nos lo dice. Eso si, una marca en concreto nos “suena” porque últimamente la estamos viendo anunciada constantemente en radio, televisión, revistas, internet, etc…

Y si tanto “suena” esa marca, será la mejor ¿no?

Por lo tanto, “Compremos el producto de esa marca”.

¿Os dais cuenta del engaño? Creemos que es la mejor o la que más nos conviene porque no paramos de verla en todas partes. Pero eso, simplemente es una campaña agresiva de publicidad. Por mucho que se anuncie no significa que sea la mejor.

Lo único que sabemos, si reflexionamos un poco, es que esa empresa se ha gastado una cantidad gigantesca de dinero para llegar hasta nosotros por todos los medios posibles.

¿Eso la hace la mejor? ¡Ni hablar!

Eso lo único que nos dice es que su equipo de marketing ha calculado que aun gastándose esa cantidad gigantesca de dinero, les va a reportar beneficios.

Creedme, esta última frase es el único motivo que existe.

Y aunque no caigamos en ello, todos lo sabemos.

¿Pero existirá alguna alternativa, no?

Por supuesto que existe. Y todos nosotros, sin saberlo, la utilizamos de vez en cuando.

La alternativa que todos tenemos es más antigua que la propia publicidad, se llama “Boca a boca”.

Todos, en alguna ocasión hemos oído, por parte de amigos, familia, vecinos, conocidos, compañeros de trabajo e incluso de gente desconocida, frases de este tipo:

  • Este fin de semana pasado estuve en un balneario increíble. Muy recomendable”

  • Me dijeron que probara la carne de ternera que venden en esta carnicería y realmente tenían razón”.

  • Ayer comí en un restaurante que no conocía, pero pienso volver”.

  • Me tenía que comprar una televisión y tuve la suerte de entrar por casualidad en esta tienda y el dependiente me explicó todo lo que necesitaba para decidirme. Sabía lo que vendía y fue muy amable”.

  • Me quería hacer una operación de estética y no me atrevía, pero me recomendaron una clínica de mi ciudad y probé. Quedé encantada.

Para nosotros, este tipo de información es la mejor alternativa a la publicidad por un motivo muy sencillo. La gente que nos recomienda estas cosas lo hace porque realmente creen que es verdad, pero no hay un interés económico detrás. Simplemente lo creen y son opiniones sinceras. De gente como tú y como yo.

Pero no todo el mundo, en su entorno, conoce a tanta gente que le pueda recomendar cualquier cosa que uno necesite.

Sería fantástico que hubiera un lugar donde poder consultar esos “boca a boca”. Donde pudiéramos buscar lo que necesitamos y encontráramos opiniones de gente, recomendaciones y sugerencias de personas que lo han probado personalmente y que no los mueve un interés económico.

Si existiera ese lugar, haríamos caso a esas sugerencias, porque sabríamos que alguien ha tenido una experiencia positiva con ellas.

Para llenar ese vacío y con la voluntad de crear entre todos un espacio gigantesco de sugerencias de todo tipo y de cualquier lugar de España, que todo el mundo puede consultar en cualquier momento, ha nacido SUGERALIA.

Un portal de internet totalmente gratuito que todo el mundo puede consultar a través del ordenador, la Tablet o incluso su móvil.

Un portal con un sofisticado sistema de búsqueda que nos ayuda a encontrar con unos pocos clics eso que necesitamos donde lo necesitamos y que ha sido recomendado por alguien.

Pero no es solo eso. También es un lugar donde nosotros podemos recomendar de una manera muy sencilla nuestras propias experiencias con empresas, comercios, profesionales o servicios y que seguro ayudaran a mucha gente que en algún momento los necesitaran.

SUGERALIA la creamos entre todos.

Los que buscamos y los que aportamos.

Y todos salimos beneficiados, sin ninguna duda.

Es el amigo, el conocido, el vecino que nos recomienda o sugiere algo. Que nos saca de un apuro, que nos ayuda a decidirnos y sobretodo, en quien podemos confiar con los ojos cerrados.

SUGERALIA es precisamente y únicamente eso.

Y teniendo este lugar, hagámonos esta pregunta :

¿QUIEN NECESITARÁ A PARTIR DE AHORA LA PUBLICIDAD?

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